CICLO DE DANZA BUTOH E INVESTIGACIÓN EN MOVIMIENTO DE LA NATURALEZA CREATIVA QUE SOMOS
Cinco encuentros para la exploración grupal y en movimiento de las realidades visibles e invisibles que somos a través de la danza butoh, la performance, la improvisación y acciones artísticas.
Del elemento tierra al éter, del cuerpo al abismo, de la coexistencia al derecho de soñar.
El marco de Somos Natura no se basa en aprender sino en descubrir. Es un método de quitar lo que sobra para que lo genuino emerja. Es un espacio para confiar en el pulso creativo propio y recorrer el camino a hacerlo tangible.
Al inicio de cada encuentro practicamos técnicas de meditación, somáticas y de imaginación activa que nos ayudan a danzar con un cuerpo encendido y una mente calmada que resuena e improvisa.
La performance, la improvisación y la danza butoh son los medios que nos facilitarán la creación:
2. La performance nos da un marco donde potenciar el conocimiento de nuestro movimiento.
3. La improvisación, nos situa en una mente resonante y creativa desde la inteligencia del cuerpo.
Y las acciones artísticas nos abren el abanico a posibilidades escriturales o ilustradas que nos ayuden a ver, moldear y dialogar con la intuición que nos atiende.
Cultivamos la cualidad de una mente que observa sin juzgar, que danza su propio sueño en un mundo compartido.
Practicamos una transformación del cuerpo-mente cotidiano hacia un cuerpo disponible que resuena con las realidades invisibles que nos atraviesan, como son la gravedad, el espacio, las sensaciones físicas, la memoria y la imaginación.
El punto en el que cada persona esté es el perfecto. No es necesaria experiencia previa, solo la presencia de tu atención y ganas de explorar en movimiento.
El CICLO DE ENCUENTROS
0. Umbral
El arte de hacer visible lo invisible es el marco desde el que nace toda mi investigación. Una práctica de exploración creativa donde la danza butoh, el pensar en movimiento, la improvisación y otras acciones artísticas se convierten en medios para escuchar aquello que ya está ocurriendo en nosotros y que aún no ha encontrado una forma de manifestarse.
No entiendo la creación como la producción de algo nuevo, sino como el acto de atender aquello que busca nacer. Cultivamos una mente que observa, improvisa y sueña; un cuerpo disponible que aprende a resonar con el espacio, con los otros y con las fuerzas visibles e invisibles que atraviesan la experiencia humana.
Este es un lugar para quienes sienten curiosidad por la naturaleza que somos. Un espacio de juego, investigación y transformación donde atravesamos las fronteras del yo para descansar, aunque sea por un instante, en un mundo común. Un umbral desde el que explorar nuestras propias preguntas y aprender a decir un gran sí a la vida.
1. Bosquejando el nido
Tierra. Las sensaciones. Las danzas de los ancestros.
Sueño con una revolución, una de verdad, como la revolución de los claveles en Portugal. Aún así comprendo como dice Jonathan Martineau que la única batalla que merece ser librada es la interna. Y hacia allí vamos con esta propuesta de Somos Natura, a adentrarnos como arqueólogas en el campo de batalla del cuerpo-mente-espacio.
«Te siento luego existo. (…) Oler nuestra existencia entre los perfúmenes de la mente. / Mejunje de amor para los sentidos que animan a aventurarse a este cuerpo (…). Silencio. Natura. Deseo.»
Toda revolución comienza con un temblor interno. La liberación de un nudo propio tiene como consecuencia la liberación de un nudo común. La relación entre interioridad y exterioridad es directa. Esta mente que descubre es una mente que improvisa, que juega, que resuena con las realidades visibles e invisibles. Una mente sensante.
Como decía Rudolf Steiner, «Podemos encontrar Naturaleza fuera de nosotros solo si primero hemos aprendido a conocerla dentro de nosotros».
En este monográfico nos serviremos del elemento tierra para ir hacia las raíces y hacia el instinto, hacia lo evidente y su trasverso. Un acercamiento poético a las danzas de nuestros ancestros, al recuerdo que sigue naciendo en nuestros cuerpos, a ese tipo de memoria que genera la sangre de estos tiempos.
Una danza prenatal sin nombre, que comprende a la danza como un movimiento incesante de la naturaleza que somos y que nos ubica constantemente donde el peso del espacio nos llama.
Pondremos en práctica la capacidad de claridad, de discenir, separar, concretar, basado en la realidad de que mientras más claridad tengamos en saber donde estamos más capacidad creadora y expansiva tenemos.
Trabajaremos con las poéticas del esqueleto, lo misceláneo,Poner los pies en la tierra, el destierro, los cuentos, el feto, etc. Cualidad: lento, pesado, estructuras.
2. Cabalgando el arcoiris de nuestra percepción
Agua. Las emociones. Laberintos y mandalas.
El butoh es un resquicio de libertad en un mundo cosificado, clasificado y etiquetado a niveles asfixiantes y delirantes.
En este encuentro nos adentramos en el Ankoku butoh, en el sinsentido de las estructuras mentales de laberintos y mandalas con los que nos identificamos.
La conciencia es una propiedad emergente, en este monográfico vamos hacia una danza subyacente al acto de conocer. Navegamos hacia un mundo sutil donde habita la polaridad de lo que mostramos sin complejos.
Las emociones son el verbo de las fuerzas que no danzamos. En nuestra psique se convierten incluso en fieros demonios guardianes. Nos dice la monje budista Tsultrim Allione, que «para entrar en el sagrado espacio del templo (interior-exterior), uno tiene que pasar directamente a través de ellos. (…) si aspiramos a vivir una vida libre y sagrada. No podemos ignorarlos.»
En esta propuesta el elemento agua nos invita a movernos entre diferentes estados. Exploramos las emociones y sus recorridos en el cuerpo-espacio, sus formas visibles e invisibles, sus laberintos y sus transformaciones.
Este encuentro nace de realidades que me sitúan en la inmensidad inabarcable de la existencia, como son en el espectro electromagnético o arcoiris, el movimiento del infinito intrínseco en nuestra percepción.
Buceamos hacia aquellos lugares que nos poseen y ofrecerles una danza donde nacer. Trabajaremos la poética del infinito, las máscaras y el subbody.
3. Sobre la llama(da) del amor y otras cuestiones del ánima(l)
Fuego. Intuición e imaginación.
No es el objeto de deseo, es el deseo de liberación de las partes domesticadas de nuestro cuerpo la que nos guía, la que nos acerca a afectos que entiende accesibles para su propia liberación.
Ampliar las posibilidades del campo exploratorio desliga a la expansión de la percepción del objeto externo. Seguir al sueño sin querer conquistar el objeto o al nombre atendiendo a la necesidad del movimiento que anhelan estas partes es lo único que realmente ama nuestro cuerpo.
La lengua en concreto está sometida desde que aprendimos a hablar a gestualizar los mismos fonemas. Volver a una etapa anterior a su domesticación fulmina las fantasías fundamentadas en el anhelo de huida.
Este laboratorio está basado en mis investigaciones «El sueño de un beso» y «Muda». Traeremos los sueños de esas palabras no dichas al caldero del ritual, al espejo de lo visible, al desligue del objeto, al origen infinito.
Fuego, intuición e imaginación nos acercarán a aquello que nos enciende, a las fuerzas internas invisibles que nos mueven y que anhelan nacer a la cuarta dimensión. Nos conducirán las poéticas del amor, el diálogo de los órganos, la animalidad, lo grotesco, el bebé, la mente infante, la bruja y la visión.
4. Des-nudando los hilos del sinsentido
Aire. Mente, sueños y creación.
Llegamos a los territorios más sutiles. El elemento aire nos permite investigar la esfera de la mente, los sueños y la imaginación, la materia del espíritu, la espada de la atención. El aire es el elemento relacionado con la visión. Rumi decía, transforma tu cuerpo entero en visión, hazte mirada. Trabajaremos la liberación de la dictadura de la mirada en los ojos para expandir esta percepción a todo el cuerpo.
Observaremos lo etéreo, cambiante, con texturas y estructuras caóticas que son detonadoras de la creatividad y que alivian profundamente la mirada, el pensamiento y el sentir.
La invitación se dirige hacia cuidar los espacios entre. Entre el sueño de dormir y la realidad tangible, entre peso y ligereza, entre delante y detrás, entre tu y yo. Nos ocupamos de expandir ese territorio del tocar y ser tocado, donde guía y seguidor se intercambian sin notar cuándo empieza uno y cuándo acaba el otro. Un tiempo para disfrutar del no saber con certeza y reposar en la intuición. Unas prácticas de ir río arriba, hacia el comenzar-ya-comenzado donde no son necesarias las etiquetas y tantas clasificaciones. Un baño en el subconsiciente colectivo, en el magma de donde nacen las singularidades. Un tiempo para seguir descubriendo con nuestra linterna atencional, llamada conciencia, nuevos límites y horizontes. Poniendo en relación impulso con deseo, deseo con creación.
Aquí tocaremos la poética de las nubes, del viento, del humo, del aliento y sobre todo del absurdo.
5. El espacio es la danza
Eter. Creación en la naturaleza.
Kazuo Ohno nos decía que la danza es el espacio. En la tradición oriental existe también el término de Wu Wei, que promueve el actuar sin forzar, el alejarnos del productivismo capitalista que alimenta al egocentrismo y dirigirnos hacia habitar los movimientos de la danza que no podemos parar, al devenir esencia.
Matilde Ciria le llama el butoh blanco, el butoh de la belleza cotidiana, de las maravillas de la existencia que están delante de nuestros ojos sin que les prestemos atención. Devenir más allá del cuerpo y del tiempo, rodeando la humanidad.
Masaki Iwana, nos dice que este butoh no nace como opuesto del ‘ankoku butoh’ de Tatsumi Hijikata, si no que usando la palabra blanco insiste en la defensa filosófica del ‘ankoku butoh’; «quien practica butoh debe exponer completamente la oscuridad de su existencia. Sin embargo, el empuje del butoh blanco consiste en ir hasta el fondo de la esencia del butoh, que es anterior a las formas y los movimientos, es decir, perseguir las realidades de la vida.»
En este último encuentro nos abrimos a la pregunta de la danza que ya está, de las prácticas del ser movido y nos entregamos a la pregunta ¿qué danza emerge cuando hay un diálogo con los pesos del espacio?
Los lugares guardan memorias, son seres vivos. Encarnar lo cotidiano, los sueños del espacio que somos, de la naturaleza que somos. Trabajaremos en la dirección del body weather, de las atmósferas y de la performatividad de un cuerpo en su mundo.
Nos abrimos a la investigación hacia el territorio. Salimos al encuentro de la naturaleza como espacio vivo de relación y creación: el espacio deja de ser un escenario donde ocurre la danza para convertirse en un cuerpo más dentro de la experiencia. Practicaremos la poética del shadowing, del eco y del cuerpo común entre otros.
A personas que desean explorar su sensibilidad y creatividad. A quienes sienten curiosidad por el cuerpo como espacio de conocimiento. A artistas y creadoras que buscan profundizar en sus procesos. Y también a quienes, sin experiencia artística previa, quieran acercarse al movimiento desde un lugar de escucha y descubrimiento.
«El espacio tiempo del cuerpo»
El sentido está vivo en el espacio.
Confiamos.
El cuerpo es un abismo.
Sueño de aire, agua, tierra y fuego.
Éter que se ensueña en cada giro.
Amar es nuestro nido.
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