En la foto Águeda Ortega por Eva Viera.

– Intensivo de Danza Butoh – 

LA FLOR DE KAN

UN JARDÍN DONDE FLORECER

La Flor de Kan. Un jardín donde florecer es una línea de investigación de danza butoh, que abre el espacio y el trabajo propio y grupal a la exploración de los nudos enquistados en cuerpo-mente.

¿Qué necesitan nuestros nudos para florecer? es una pregunta que nos acompañará como jardineros que se adentran en su interioridad y atienden la voz del cuerpo en movimiento y en relación con la exterioridad.

Tomo el nombre de La Flor de Kan de una imagen presente en la tradición del butoh. Tatsumi Hijikata hablaba de la Flor de Kan como una de las flores fundamentales pero no la única. Rhizome Lee le llamaba la flor de la minusvalía emocional. Desde el primer momento que escuché hablar de este imaginario sentí que estaba íntimamente ligado a mi propia investigación. Viajamos hacia la interioridad con curiosidad y nuestra danza es la matronade esas fuerzas que desean florecer, que necesitan encontrar afluente.

Entendemos al cuerpo como un misterio constante y a estos floreceres como liberaciones de la identidad o del limitado sí mismo. .

Entiendo el butoh como una práctica de atención, no como un estilo de danza. Un modo de pensar en el que dialogan cuerpo y espacio, mente y material, interioridad y exterioridad. El butoh como un lugar donde dejar de perseguir una forma.

Nos ocupamos de ir hacia el subbody, el cobody y una mente resonante.

No me interesa enseñar a bailar butoh. Me interesa crear las condiciones para que cada persona pueda descubrir la singularidad de su propio movimiento y de su propia naturaleza creadora.

Cada cuerpo contiene un jardín distinto. Cada piedra tiene un sentido. Cada proceso tiene un tiempo de germinación. Cada gesto puede convertirse en el comienzo de una obra. En esta práctica cultivamos la disponibilidad necesaria para que aquello que permanece latente encuentre un cauce desde el que manifestarse.

Trabajamos desde la escucha, la improvisación, la percepción, las prácticas somáticas, el silencio y la relación entre cuerpo, mente y espacio. 

Preguntándole a tu danza, a esa que no puedes parar, a esa que nos abisma y nos maravilla. La danza como una forma de conocimiento.

Como decía Joseph Beuys, «cada persona es un artista». Cualquier persona creada tiene el potencial de crear, no es algo exclusivo de artistas profesionales, es nuestra naturaleza. Y mi interés es llevar la atención hacia ese saber innato precultural desde el amor por la presencia, como marco que facilitará el florecer de tus propios nudos psíquicos.

Desde la curiosidad, desde el juego, desde lo suave y desde, como dice Gastón Bachelard, una especie de intimidad de lo redondo, confiamos en que aquello que necesita florecer conoce mejor que nosotros el momento de hacerlo.

No es necesaria experiencia previa en danza. Solo disponibilidad para investigar en movimiento. Si sientes que esta propuesta puede formar parte de tu camino, será un placer recorrerlo contigo.

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(+34) 691 325 827

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