«La poesía es un gesto que se aventura«
Peter Sloterdijk
«El lenguaje no pertenece a la lengua, sino al corazón. La lengua es sólo el instrumento con el que se habla. Quien es mudo es mudo en el corazón, no en la lengua. […] Déjame oírte hablar y te diré cómo es tu corazón.»
Paracelso
Mi relación con la escritura es como un medio de liberación y no como un fin de perfeccionar ninguna técnica. Con la práctica y la lectura voy encontrando nuevas maneras de navegar con este logos. No soy una profesional en este ámbito, aquí vengo a desaparecer y expandirme y en este gesto también conmigo la palabra.
Escribo no para reconocerme y perfeccionarme sino para facilitar la liberación, la mía propia y por consecuencia la de algún nudo subconsciente colectivo. Y también, para seguir explorando creativamente nuevos horizontes hacia donde seguir naciendo.
Escribo desde la intuición, el cuerpo y la ética de estar disponible.
Cada escrito, cada pensamiento y sentimiento hecho palabra continúa su curso abriendo nuevos mundos. Son como semillas de pensamientos que en su momento encontraron cuerpo en la poesía o escritos de reflexión poética y que algunos siguen su transcurso en otros medios como el modelado o la danza butoh.
Recuerdo una de las acciones de escritura que he realizado que más me han marcado por su labor de apertura de la realidad, fue creo que a mis 12 años gregorianos, cuando en una hoja de una libreta tamaño A4 con líneas celestes pude volcar la emoción que me tenía raptada en ese momento. A través de la tinta del boli bic y sin parar de escribir casi en automático y con letra muy pequeñita no descansé hasta que el sentir se quedó tranquilo. Fue como una especie de purga liberadora. Al leer este escrito mis hermanos y madre y padre no se creían que lo había escrito yo. La verdad, yo tampoco me reconocía y es desde ahí desde donde escribo, no para reconocerme y perfeccionarme sino para facilitar la liberación, la mía propia y por consecuencia la de algún nudo subconsciente colectivo, y también, para seguir explorando creativamente nuevos horizontes hacia donde seguir naciendo.
La poesía y la escritura como un gesto en movimiento que se aventura (1), como entrega a la musa alada del verbo del corazón, como cultivo creativo de la naturaleza que somos.